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EL CUARTO DE REFLEXIONES
Por GRACIELA T.O., M.·. M.·. I.·.
En el Valle de Valparaíso, a 11 de Mayo del 2006.

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El trabajo que presento y está a vuestra consideración, lo he titulado: "EL CUARTO DE REFLEXIONES", el cual daré inicio citando algunos antecedentes históricos.

Los sabios antiguos Persas, Egipcios y Griegos, adoptaron la costumbre de rodear sus doctrinas de enigmas, y expresan principios invariables y uniformes que forman un conjunto armonioso y perfecto que a su vez definen una ceremonia de naturaleza religiosa y secreta, que necesita una preparación o una iniciación por parte del interesado que desea comprenderlos.

Comprenden estos enigmas, todo lo que se relaciona con el desarrollo de las posibilidades del estado humano y culminan con lo que se ha denominado la restauración del Estado Primordial, y estos no son mas que una preparación para los Grandes Misterios, que conciernen a la realización de los estados suprahumanos, y conducen a estados de orden espiritual hasta llegar a la Identidad Suprema, acercando al iniciado a las verdades ocultas de la divinidad.

Todos los filósofos que han ilustrado la antigüedad, fueron discípulos de la iniciación, siendo el progreso y la fundación de los misterios en aquellos tiempos los que permitieron a los hombres liberarse del caos de las supersticiones.

Solo los Misterios pudieron liberar al hombre de la barbarie.

De ellos derivan su doctrina Confucio, Zoroastro y Hermes.

Tales eran las características de los Misterios Antiguos cuyos fragmentos han llegado a la moderna Francmasonería.

En todos los misterios se encuentra un factor común indicando un mismo origen, las ceremonias de iniciación eran todas de carácter fúnebre, eran del tipo de una muerte y resurrección místicas.

Las pruebas se celebraban en la oscuridad de la noche, el aspirante debía ser probado y enteramente purificado para poder alcanzar la sabiduría y la luz.

1. En los misterios de Mithra Zoroastro, el aspirante era sometido a una serie de pruebas, donde los métodos de excitar el asombro y el temor variaban ingeniosamente; se simulaban ruidos de animales feroces, truenos, relámpagos, azotes con varas, se le hacía nadar por ríos de fuertes corrientes, que tenían por objeto la purificación por el agua, por el fuego, y por el ayuno, pruebas que duraban entre veinticuatro y ochenta días, después de las cuales era introducido en una caverna, llamada spelaeas.

Las spelaeas, eran de pequeñas dimensiones y representaban al mundo, el doble movimiento de los planetas y el paso de las almas por las esferas celestes, sus muros y techos estaban dibujados con signos celestiales.

Una vez en la cueva se le llevaba a una sala llamada pronaos, allí se le sometía a una especie de bautismo y se le preparaba para las siete enseñas de la iniciación que estaba próximo a cruzar.

Para figurar los siete planetas se le enseñaba al iniciado una escalera, a lo largo de la cual se encontraban siete puertas, cada una de un metal diferente simbolizando los atributos del planta correspondiente.

Esta escalera fue tomada por los Judíos, en la visión de la Escalera del sueño de Jacob, y figura también en emblemas de muchos Grados Masónicos.

La ceremonia en las “Spaleas” fue adoptada por casi todos los Misterios y pasó la francmasonería en la forma del Cuarto de Reflexiones.

2. Los Misterios Mayores, que se celebraban en Eleusis durante el mes de Septiembre y duraban nueve días, en honor a las Diosas Demeter y Persephone.

El Templo de Eleusis se dividía en tres partes: el megarón o santuario, correspondiente al lugar sagrado del Templo de Salomón, el anactoron, o santo de los santos, y el departamento subterráneo bajo el templo.

La regiones infernales, y el castigo del no iniciado impío era simbólicamente representado en este subterráneo, y era un episodio del drama de Demeter, Persephone y Plutón.

En ellos la enseñanza de la vida después de la muerte era extendida hasta el mundo celestial, y se continuaba con el estudio de la Cosmogénesis y Antropogénesis, en ella los iniciados eran llamados Adoptae que significa el que contempla.

3. Entre los Misterios Druidas, orden de sacerdotes que existieron en Bretaña y las Galias. Rito que vino originalmente desde Grecia a través de Escandinavia. Se dice que sus ceremonias de iniciación requerían mucha purificación física y preparación mental, en el Primer Grado se representaba la muerte simbólica del aspirante, culminando en el tercero con su regeneración, donde este era colocado dentro de un bote.

4. Los Egipcios dejaban al iniciado solo y rodeado de momias y de emblemas fúnebres, para que reflexionase sobre el paso que iba a dar, que de no salir victorioso, le tenia que costar la perdida de su libertad, para durante todo el resto de sus días.

Siguiendo estas antiguas costumbres, despojado de todo lo material y de los oropeles (metales), el profano se encuentra solo con sus valores ante una primera aproximación simbólica que lo invita a meditar sobre las vanidades de la existencia y le advierte respecto de la mera curiosidad de su acercamiento a la Orden.

5. En la Francmasonería moderna, el Cuarto de Reflexiones, siendo el lugar en que el profano se prepara para la iniciación, equivale al athanor alquímico, donde el Recipiendario experimentará la transmutación, mediante la conjugación y ordenamiento de las energías sutiles.
El profano "desciende a los infiernos", debe morir primero, para luego "resucitar" y alcanzar la luz de la Iniciación.
Allí se dejará el tráfago del mundo exterior, habrá un recogimiento interior, como la matriz original, para surgir desde el fondo de la tierra (la materia densa, caótica) hacia lo sutil del espíritu.

Este lugar es representación, además, del macrocosmos y del microcosmos, es decir, del universo y del hombre.

En él se manifiestan cuatro niveles o planos superpuestos, donde se encuentran los elementos básicos en la Alquimia; agua, fuego, aire y tierra.

El primer nivel es el del fuego primordial para la obra de transmutación; en los dos siguientes, las substancias transformadoras y, en el cuarto, la sutilidad de los gases, relacionados con la trascendencia.

No olvidemos que en este cuarto podemos leer inscripciones tales como:
- Si la curiosidad te ha conducido aquí...Vete,
- Conócete a ti mismo,
- Polvo eres y en polvo te convertirás,
- Naciste para morir,
- Para emplear bien tu vida...piensa en la muerte,
- Si el interés te guía...Vete,
- Si rindes homenaje a las distinciones humanas... vete, por que aquí no se conocen,
- Si temes que te echen en cara tus defectos... no sigas adelante,
- Si disimulas... serás descubierto,
- Si tienes miedo... retírate.

Estas inscripciones nos invitan, precisamente, a "visitar las entrañas de la tierra", es decir, a efectuar una introspección de nuestra personalidad para ser capaces de "rectificar", separar lo denso de lo sutil, y así hallar la "piedra oculta" de los filósofos, la verdadera piedra filosofal, donde reside la real capacidad de transmutación del profano; plomo, piedra original; hacia el masón; oro, piedra cúbica; convirtiendo de esta manera al hombre en el objeto de la Gran Obra.

El desorden y oscuridad que prevalecen en el Cuarto de Reflexiones, figurando una gruta sepulcral, rodeado de símbolos de destrucción y muerte, con calaveras y huesos, es sinónimo de estar sumergidos en el centro de la Tierra, de donde venimos y a la que hemos de volver, primer elemento a vencer en nuestra iniciación masónica de los cuatro que imperan en nuestra naturaleza (aire, agua y fuego); además nos hace recordar el estado de ignorancia en el que vivimos los humanos antes de conocer el principio fundamental de la orden masónica, "hay que morir a los vicios para nacer a las virtudes", como el legado verbal trascrito por sus seguidores y donado a la humanidad por el Q.•. y V.•. H.•. " Jesús de Nazaret " que dice: "El que no nace de nuevo, no entrará al reino de los cielos."

Antes de ingresar a este Cuarto, depositamos nuestros valores materiales en el H.•. Exp.•., así que ingresamos simbólicamente en estado de Pureza Original, haciendo efectivos solamente nuestros Valores Verdaderos, los Morales y los Espirituales, vislumbrando un nuevo camino, desapareciendo los lazos y consideraciones exteriores para estar abiertos a un nuevo estado de conciencia.

Es este lugar la separación de 2 Mundos, el Profano y el Sagrado.

Es el punto crítico donde inicia la Palingenesia (Renacimiento o Transformación), el retorno a la vida, encontrándose a si mismo y despojándose de su antigua personalidad (egos y máscaras), recuperando su auténtico ser, que conduce a la Verdadera Iniciación, a la realización progresiva de nuestro ser, sometiéndose a prueba nuestra voluntad y propósitos de progreso.

Estando dentro de él, con sus paredes obscuras y su aislamiento, se realiza la maduración y fortalecimiento de nuestra Alma, auxiliado de la reflexión de lo que se encuentra alrededor, los primeros símbolos que se nos presentan abiertamente.

En el Cuarto de Reflexiones, descendemos simbólicamente hasta lo más denso e inferior, encontrándonos en las tinieblas, es el conflicto de la dualidad, de las personalidades, por un lado, la material, compuesta por cuerpo físico, y por el otro, el cuerpo etérico, mente y emociones, que hemos construido con nuestro nacimiento y con nuestras particulares circunstancias, por otro lado tenemos la personalidad elevada, una individualidad superior, donde se encuentra nuestro verdadero ser, brillando sobre ella, se encuentra el G.•. A.•. D.•. U.•., para que antes de salir del Cuarto, se logre la Perfecta Expresión del Espíritu en el Cuerpo Físico.

El Cuarto de Reflexiones, representa el descenso a los infiernos, la muerte aparente que precede a la reencarnación, el reencuentro con una nueva vida, es el sol venciendo el equinoccio de otoño, elevándose victorioso de su lucha contra las tinieblas en el equinoccio de primavera.

En él tenemos nuestras primeras reflexiones antes de ver la luz.

Reflexionamos acerca de los “Deberes del Hombre para con Dios... para con sus semejantes... y para consigo mismo”.

Volvemos la vista hacia Dios y hacia nosotros mismos.

El hombre muchas veces no reflexiona, mas que hasta el ultimo momento de su vida, momento en el cual se acuerda que tiene conciencia y, medita sobre lo que a sido su vida hasta ese momento y, muchas veces solo piensa en lo que le conviene y no en lo que quiere, ya que la mayoría de las personas, solo piensan, sin mirar dentro de si, para ver lo que sienten o, sólo sienten sin pensar en el por qué de sus sentimientos, por eso... "Pienso, luego: existo”; y si existo: actúo.

Pensar sin actuar, resulta ocioso.
Actuar, sin pensar, SUELE SER PELIGROSO.

Quiero terminar este trabajo proclamando que "El Alma del Hombre es inmortal y su porvenir es el destino de algo cuyo crecimiento y esplendor no tiene limites”.

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