SÍMBOLO
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EL SÍMBOLO MASÓNICO

INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DEL SíMBOLO
Por ROMEO V. D. L. m.’.m.’.i.’.
r.’.l.’. WOLFGANG AMADEUS MOZART

Se entiende por símbolo toda imagen, figura o divisa con que materialmente o de palabra se representa un concepto moral o intelectual, por alguna semejanza o correspondencia que el entendimiento percibe entre este concepto y aquella imagen (Dicc.R.A.E.).

Recordando la noche de nuestra iniciación, en que, entre columnas, recibimos la Palabra Sagrada, para el hermetismo los símbolos son “letras”, pues su lenguaje resulta más amplio que el profano. De allí que el adepto diga “no sé leer ni escribir, sino sólo deletrear”, deletrear esas letras que son los símbolos.

Pero, si nos permite, los símbolos no son importantes en sí, como un fetiche, sino que su eficacia se mide única y exclusivamente en cuanto logran o no despertar en nuestro subconsciente la Verdad que representan. De allí la necesidad de su imantación y de la transmisión de su significado oculto de la boca del maestro al oído del aprendiz.

Porque el símbolo revela ciertos aspectos de la realidad -los más profundos- que desafían todo medio de conocimiento, como el modelo que elabora el matemático partiendo de un objeto o de una situación que escapan al sentido común o a la experiencia, las propiedades del símbolo imitan las propiedades del objeto o de la situación representados así de un modo abstracto, y cuyo aspecto fundamental permanece oculto.

Entonces, habría que conectar y poner en marcha una máquina electrónica analógica, partiendo de aquel modelo, para que el símbolo descubriese la realidad que contiene las respuestas a todas las preguntas en vista de las cuales fue concebido.

Nosotros creemos que en el hombre existe el equivalente de esta máquina, y ciertas actitudes mentales y físicas aún mal conocidas, pueden provocar su funcionamiento.

Todas las técnicas ascéticas, religiosas, mágicas, parecen orientadas a este resultado, y seguramente es esto lo que la tradición, que recorre toda la historia de la Humanidad, promete a los sabios cuando les augura un estado llamado “de yugh” por los orientales y “de serenidad” entre los masones.

Así, pues, los símbolos son modelos abstractos establecidos desde los albores de la Humanidad que piensa, con el objetivos de hacernos sensibles las estructuras profundas del Universo, pero los símbolos no representan la cosa misma, el fenómeno mismo, no siendo tampoco simples esquematizaciones, sino el punto de partida posible para el conocimiento de la Verdad simbolizada. Y este sistema de pensamiento, que no es meramente binario, funciona, y ha funcionado por sigles de tradición masónica.

El símbolo, así, “fija” una determinada premisa, que es tenida por válida sólo hasta que el avance de los descubrimientos no varíe su contenido. De allí que todos nuestros bosquejos, como nuestras intervenciones en el templo terminen con la frase “Es mi palabra”.

Por ello la premisa debe ser si bien no unívoca, de general aceptación social por cualquier grupo humano que comparte un espacio similar, como ocurre por ejemplo con el simbolismo de los tres puntos, compartido como imagen de las Tres Primeras Emanaciones por más de los dos tercios de la humanidad.

Sobre la base de la premisa del símbolo, es dable construír toda especulación que no altere el significado de la premisa establecida como Verdad en un determinado momento, lo que no deberemos olvidar nunca como masones ni como mozártides : ni el más preclaro de los maestros instalados de la logia más dedicada al estudio (cuyo queremos sea nuestro caso) puede dar por sentado algo para siempre : vuestra especulación es tan válida como la vuestra.

La FM.’. es la ciencia de la moral velada por alegorías e ilustrada por símbolos, dice un adagio masónico inglés, por lo que en todo símbolo un buen masón de nuestro tiempo debe descubrir a lo menos un significado moral, uno alegórico y uno esotérico : si, como decimos los mozártides, queremos ser una logia diferente, sería infantil que la diferencia estuviera en usar el rito francés o corbata blanca, o en sacar más ejemplares de una revista : nuestra diferencia debe estar en la praxis, en practicar las virtudes, esos valores que actúan en nosotros mediante la comprensión de los símbolos aún sin nosotros, o sea, en ser operativos, en el sentido medieval de la palabra.’.


INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DEL SíMBOLO

• símbolo = imagen, figura o divisa con que materialmente o de palabra se representa un concepto moral o intelectual , por alguna semejanza o correspondencia que el entendimiento percibe entre este concepto y aquella imagen (Dicc.R.A.E.);
• para el hermetismo los símbolos son “letras”, pues su lenguaje resulta más amplio que el profano. De allí que el adepto diga “no sé leer ni escribir, sino sólo deletrear”;
• los símbolos no son importantes en sí, como un fetiche, sino que su eficacia se mide única y exclusivamente en cuanto logran o no despertar en nuestro subconsciente la Verdad que representan. De allí la necesidad de su imantación y de la transmisión de su significado oculto de la boca del maestro al oído del aprendiz;
• el símbolo revela ciertos aspectos de la realidad -los más profundos- que desafían todo medio de conocimiento;
• como el modelo que elabora el matemático partiendo de un objeto o de una situación que escapan al sentido común o a la experiencia, las propiedades del símbolo imitan las propiedades del objeto o de la situación representados así de un modo abstracto, y cuyo aspecto fundamental permanece oculto;
• entonces, habría que conectar y poner en marcha una máquina electrónica analógica, partiendo de aquel modelo, para que el símbolo descubriese la realidad que contiene las respuestas a todas las preguntas en vista de las cuales fue concebido;
• nosotros creemos que en el hombre existe el equivalente de esta máquina, y ciertas actitudes mentales y físicas aún mal conocidas, pueden provocar su funcionamiento;
• todas las técnicas ascéticas, religiosas, mágicas, parecen orientadas a este resultado, y seguramente es esto lo que la tradición, que recorre toda la historia de la Humanidad, promete a los sabios cuando les augura un estado llamado “de yugh” por los orientales y “de serenidad” entre los masones.
• así, pues, los símbolos son modelos abstractos establecidos desde los albores de la Humanidad que piensa, con el objetivos de hacernos sensibles las estructuras profundas del Universo;
• pero los símbolos no representan la cosa misma, el fenómeno mismo, no siendo tampoco simples esquematizaciones, sino el punto de partida posible para el conocimiento de la Verdad simbolizada. Y este sistema de pensamiento, que no es meramente binario, funciona, y ha funcionado por sigles de tradición masónica;
• el símbolo, así, “fija” una determinada premisa, que es tenida por válida sólo hasta que el avance de los descubrimientos no varíe su contenido;
• por ello la premisa debe ser si bien no unívoca, de general aceptación social por cualquier grupo humano que comparte un espacio similar. Ej.: los .’.
• sobre la base de la premisa del símbolo, es dable construír toda especulación que no altere el significado de la premisa establecida como Verdad en un determinado momento;
• la FM.’. es la ciencia de la moral velada por alegorías e ilustrada por símbolos (adagio masónico inglés);
• todo símbolo tiene a lo menos un significado histórico, moral, alegórico y esotérico.’.