BOVEDA
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LA BÓVEDA CELESTE

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El Templo Masónico tiene en su techo representada la Bóveda Celeste, la cual es azul y tachonada de estrellas, encontrándose entre estas una zona de la esfera celeste que se extiende 8°,5 a uno y otro lado de la eclíptica, en la cual se mueve el sol en su movimiento aparente, la Luna, los grandes planetas y la mayoría de los pequeños. La disposición de esas estrellas no debe ser arbitraria, sino que debe representar lo más acertadamente posible, las constelaciones visibles en el cielo del hemisferio en que trabaja la Logia.

El cielo de la Logia debe ser uniforme y continuado desde el muro Oriental hasta el Occidental, en razón de que a la Logia la cubre el mismo Cielo, sin interrupciones, entre la porción correspondiente al Cielo que da sobre el estrado Oriente, hasta el Pavimento del mosaico.

Entre la parte del Cielo correspondiente al Oriente, en la parte superior del muro Oriental, a ambos lados del dosel que se encuentra por encima del sitial del Venerable Maestro, deben dibujarse el Sol y la Luna. El Sol, a la derecha del Venerable Maestro; y la Luna, a su izquierda.

El glifo de la Luna se representa en su cuarto creciente y colocado horizontalmente, indicando el Alma y la aparición de una nueva Luna, tal como lo encontramos en el Tarot o Kábala Egipcia, en la Clave Tercera: "La Emperatriz". Su posición obedece a que antes de las glaciaciones, la Tierra tenía otro eje de rotación.

Actualmente, el ángulo que forma el Plano de la órbita de la Tierra con el Plano de la eclíptica, es de 23º 27´, más o menos.

Respecto a la ubicación de la Luna en el Oriente, es explicable si la consideramos como una de las Lumbreras naturales que nos ilumina. No es lógico entonces ubicarla en el Poniente.

Desde la Tierra, nos parece que los planetas y las estrellas se encuentran bajo una cubierta imaginaria que circunda nuestro Planeta. Esta cubierta se denomina Esfera Celeste. Los Planetas se desplazan a través de la eclíptica, contra el fondo formado por doce conjuntos de Estrellas. Los antiguos viajeros al atravesar los mares y desiertos, elaboraron mapas observando a las Estrellas en las noches; los Astrólogos antiguos reunieron los mapas realizados en el hemisferio Norte como en el hemisferio Sur, creando el Zodíaco.

Al advertir la sorprendente relación que existía entre la vida terrestre y los grandes astros que recorren el cielo, los Astrólogos buscaron la Luz del conocimiento contemplando la Bóveda Celeste, e identificaron la primera religión "natural" del ser humano que es la Astrología, haciendo coincidir desde la antigüedad, los nombres de las constelaciones con los nombres y signos del Zodíaco, relacionando cada glifo con determinadas características humanas y partes del cuerpo.

Las primeras representaciones del Zodíaco aparecen en los Kudurrus Babilónicos; en el Alto Egipto, en Dandará la más célebre de las ciudades, en la cual la diosa del amor "Hathor", esposa de Horus de Edfú y madre de Ihy, "El musico", se encontró en el Templo de Edfú, dos capillas: una, contenía una reliquia de Osiris; otra, un Zodíaco (Actualmente, en Louvre.

La zona eclíptica del cielo, esta dividida en 12 constelaciones de unos treinta grados de longitud cada una, a partir de la intersección de la eclíptica y el ecuador celeste, o punto vernal, a las cuales se les dio los nombres de: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio y Piscis, que corresponden a los signos del Zodíaco significando faja o figura de animales de acuerdo con la forma que representan las estrellas en el firmamento.

Estos Signos agrupados de tres en tres, corresponden a las cuatro estaciones del año: verano, otoño, invierno y primavera; donde el verano corresponde a la entrada del Sol en el signo Cáncer y así sucesivamente.

El Sol recorre esta órbita en un año, es decir en doce meses. Pero el tiempo que el Sol emplea en recorrer cada signo no es constante, debido a la no uniformidad de su movimiento aparente.

En el hemisferio Norte, un observador, debido al movimiento de rotación de nuestro planeta, colocándose debajo de la proyección de Piscis a las 0 HH, puede observar de acuerdo a la Latitud en que se encuentre, a las dos horas aproximadamente, a Aries; y así sucesivamente, hasta llegar a estar frente a la constelación de Virgo, al Mediodía.

De igual manera, un observador colocado en el hemisferio Sur, a partir del Mediodía estará frente a la constelación de Virgo; dos horas más tarde, se encontrará frente a Libra, y así sucesivamente, hasta poder observar a Piscis a la Media Noche.

Durante la construcción del Templo de Salomón y hasta hace aproximadamente 2000 años, el paso del Sol por el punto vernal (primavera) coincidía con su entrada con el signo correspondiente a la constelación de Aries. Como consecuencia del fenómeno de la precesión de los equinoccios el punto vernal retrograda sobre la eclíptica a razón de 50',26" cada año, es decir, unos 30° ( o un signo del Zodíaco ) cada 2150 años.

Actualmente, el principio de la Primavera coincide con el paso del Sol a través de la constelación de Piscis, pero se continúa diciendo que entra en este momento en el signo Aries.

Existe pues, un desplazamiento del Zodíaco y la constelación homónima. Tendrán que transcurrir 25790 años, para restablecer la coincidencia de las constelaciones y los signos.

En las proyecciones Esterográficas y de Mercator, la esfera celeste, señala a la constelación de Piscis en el Horario de las 0.0 - 24.00 H. (Media Noche); y a la Constelación de Virgo a las 12.00 H. (Mediodía), hora en que el Sol está en el Cenit o punto más alto sobre el horizonte.

Trabajando dentro del Esoterismo, al iniciar y terminar los trabajos, tal como los señala la Liturgia de los tres primeros Grados, y como la Luz aparece por Oriente y va hacia Occidente a combatir la obscuridad, se debe colocar el signo Virgo en Oriente, sobre el sitial del Ven:. Maest:., indicando "Al Mediodía". En el Poniente se debe colocar el signo Piscis, señalando "Media Noche".

Considero adecuado complementar algunas ideas esbozadas en la representación alegórica de la Bóveda Celeste. Estas obedecen a la necesidad de conocer la información que nos brinda la simbología dentro del contexto esóterico; no como una simple curiosidad por un respetable mito, sino como un medio de reflexión que le ha permitido al hombre combinar los conocimientos geométricos con las ideas filosóficas, lanzándolo a una gran aventura en la explicación del universo.

Desde siempre el hombre ha dividido el año en estaciones según la temperatura media. La astronomía ha sido la ciencia que nos ha guiado a través del ciclo de las estaciones.

Los indios, los griegos y posteriormente los árabes, conocieron tres estaciones : Primavera, Verano e Invierno; mientras que los pueblos del norte solo conocieron dos: Verano e Invierno . Después los griegos instauraron el Otoño, el cual fue adoptado por los romanos.

Este fenómeno es causado por la rotación sobre el eje orbital de cualquier planeta alrededor del Sol, donde las diferencias entre las diversas estaciones son debidas a la variación de los rayos luminosos.

Es normal dividir el tiempo en estaciones a partir del instante de los dos equinoccios y de los instantes intermediarios de los dos solsticios. En la Tierra, cuyo ángulo de rotación es de 23° 27', las estaciones varían para las regiones situadas más allá del círculo polar, en las cuales el Sol permanece seis meses por encima y seis meses por debajo del horizonte.

En los lugares tropicales, por estar situados entre los dos trópicos, están marcados por un contraste entre una larga estación seca (Verano, y una estación de lluvias (Invierno), que varían de acuerdo a la latitud en que se encuentren.

Los sacerdotes guardianes de estos calendarios se vieron implicados en un problema semejante al que nos atañe, con relación al desplazamiento de las indicaciones astronómicas, y es así, como en el año 776 de la E:. V:., los astrónomos se reunieron en un congreso en la ciudad sagrada de Copán, en América Central, para resolver por cómputos matemáticos referencias a las inquietudes sobre la no coincidencia de los calendarios.

Su propósito fue encontrar la causa y tratar de detener la desviación entre ambos.

Existe un gran altar de piedra con el cual conmemoraron la reunión de dieciséis matemáticos de ese congreso.

Desafortunadamente, las guerras de la conquista fueron sumamente sangrientas y destructoras, y la ciencia no tuvo mejor suerte que la de los pueblos amerindios, ya que los monumentos y documentos astronómicos fueron destruidos en gran parte por los primeros misioneros cristianos, para obligarlos a abandonar sus viejas creencias en nombre de la Fe Católica.

El calendario gregoriano está organizado de tal manera, que el 21 de marzo de todos los años es el principio de la Primavera; actualmente obedece a la reforma del calendario juliano ordenada por el Papa Gregorio XIII en 1582.

Se decidió restablecer las estaciones existentes según el ciclo del Sol en el año 325 E:. V:., haciendo coincidir las duraciones del año civil y del año trópico.

Como durante 1257 años transcurridos desde aquella fecha se había acumulado un error de 10 días, se decretó:
1°. Que el día jueves 4 de octubre de 1582 fuese el viernes 15 de octubre de 1582.

2°. Que en lo sucesivo fuesen bisiestos todos los años múltiplos de cuatro, pero que de los años seculares ( los terminados en dos ceros ), sólo fuesen bisiestos aquellos cuyo número de centenas fuese múltiplo de cuatro.

La reforma gregoriana fue aceptada por los países católicos. Francia la adoptó el mismo año, pero pasando del 9 al 20 de diciembre. En Gran Bretaña el cambio se efectuó en 1752, pasando del dos de septiembre al catorce del mismo mes (se había acumulado un día más de retraso).

En el Japón se adoptó el calendario gregoriano en 1863, en Rusia en 1918, en Rumania y Grecia en 1924; y en Turquía en 1927.

El inicio de la Era de Acuario, presenta controversia por la circunstancia de encontrar posiciones variables debidas a los nuevos métodos utilizados en la técnica de las mediciones. Como también, a los diversos procesos psicológicos en la interpretación de los símbolos.

Como lo manifiestan algunos iniciados en la Kábala para los cuales la Era de Acuario empezó en 1962.

La Proyección de la esfera celeste en el Templo Masónico tiene un sentido Universal, de tal manera que los glifos representados en el techo puedan ser comunes en los Templos durante la Era de Acuario y consistentes tanto en el Hemisferio Norte como en el Hemisferio Sur.

También, por reemplazar el Sol que es el centro de nuestra Galaxia, por la figura: resultante al colocar dentro del circulo - que representa el infinito, la cruz - + - que representa la materia; la cual une y combina a los átomos en sucesivas agrupaciones, más y más complejas, según las leyes o principios geométricos, que expresan la Sabiduría del G:. A:.

La información geométrica y el conocimiento intuido en los Arcanos Dos y Tres de la Kábala, son comunes a los MM:., imponiéndo sus lazos, sin perjuicio de que cada uno le pueda añadir sus combinaciones individuales, dándole una interpretación alegórica, con el fin de intentar explicar el Universo y el sentido de la vida a partir de ciertas vivencias filosóficas cuyas fuentes alegóricas y mitológicas se pierden en la noche de los tiempos.

Sin embargo, dentro de esta complejidad, la geometría como disciplina matemática es pilar intelectual en la cohesión para entender los conceptos filosóficos.